El mar de las emociones

Adolescentes en clase de Inteligencia Emocional

Hace unas semanas que estoy viviendo una experiencia muy enriquecedora impartiendo educación emocional en las aulas de 1º y 2º de la ESO, concretamente en el instituto Cavanilles de Alicante.

El primer día cuando te reciben los alumnos lo hacen con una gran expectación debido a su desconocimiento en este tema y sorprendidos te escuchan hablar de emociones y de situaciones tan cotidianas para ellos.

Cuando les preguntas qué estrategias utilizan ellos cuando se enfadan, sus respuestas suele ser “Yo cuando me enfado insulto, pego, grito…” y no son capaces de ver unas respuestas más allá. Y de repente les pones un vídeo para que reflexionen, para que tomen conciencia de los efectos que pueden causar estas respuestas y del daño que pueden hacer a otros y tras el  vídeo se produce un silencio y con posterioridad un aplauso… poco más que decir, sus caras lo dicen todo.

Y entonces te das cuenta de la gran necesidad que tienen estos alumnos de recibir esta formación, de adquirir estas estrategias.

En esta etapa de la vida, llena de cambios, es cuando las personas son más viscerales y donde las respuestas emocionales más intensas salen a la luz debido al secuestro emocional que todos en algún momento vivimos y que estos alumnos viven con más intensidad.

Y les miras las caras y te das cuenta de que detrás de esas respuestas hay personas que tienen sus propias historias personales; a veces vidas sencillas, otras veces vidas más difíciles…

Y en respuestas como “En mi casa mis padres cuando se pelean gritan” comprendes del porqué de estas respuestas en los chavales. Y comienzas a hablar de la tristeza y mientras pasas cerca de un alumno mirándote a los ojos te dice “Así es como me he levantado yo esta mañana” y en tu interior surge la necesidad de profundizar más con estas historias, con estas personas, que lo único que demandan es que se les comprenda un poco más.

¡Y cuánto nos cuesta a los adultos empatizar! la mayoría de las veces por falta de tiempo, en otras ocasiones porque no sabemos percibir las señales de estos chicos y chicas.

¡Y qué difícil lo tiene el profesorado! al encontrarse con aulas tan numerosas, con falta de recursos en educación emocional para poder trabajar día a día en esta educación tan importante para la vida.

Esta siendo una experiencia personal muy grata. A veces es difícil llegar a todos los alumnos aunque yo me quedo con la sensación de que a partir de ahora para ellos la educación emocional ya no va a ser algo desconocido sino que gracias a la apuesta del equipo directivo y docente del IES Cavanilles es un concepto que ya ha entrado en sus mentes y que seguro que en más de uno ha dejado mella.

A los alumnos de este instituto si algún día me leen, me gustaría decirles “Gracias por permitirme vivir esta experiencia, por mostraros tal cuál sois, por compartir. A pesar de vuestras dificultades si vosotros empezáis a tomar conciencia de vuestras actuaciones, aunque no podáis cambiar las situaciones en las que os ha tocado vivir si podéis cambiar vuestra respuesta ante ellas y eso os ayudará a que seáis más felices”

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M. Carmen Alonso
Psicóloga Experta en Inteligencia Emocional y Coaching

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