El mar de las emociones

Hijos de padres separados

A menudo me encuentro en consulta a padres separados que demandan que se les proporcione una atención psicológica a los niños porque familia-rotapresentan conductas que no habían sido habituales hasta el momento en los niños.

Para los niños las personas referentes son los padres y a edades tempranas el concepto de familia se tiene muy presente. Cuando de repente, sea por las circunstancias que sean, se rompe el núcleo familiar, en los niños aparece la emoción de la TRISTEZA, porque de alguna forma ha desaparecido lo que tenían  y echan de menos la mayoría de las cosas y sensaciones que existían antes de la ruptura. Y sentir esa emoción es saludable ya que ante la pérdida la emoción a experimentar es precisamente esta, la tristeza.

Los padres, por desconocimiento, no se sienten cómodos cuando los niños expresan la tristeza y por ello, no les apoyan en esa demostración de su emoción que tanto necesitan.

Por ello, y como ocurre en la mayoría de las ocasiones, cuando la tristeza no se vive con normalidad, aparece el enfado, que tapando la tristeza hace su aparición. Y en esos momentos, los niños comienzan a desarrollar problemas de conducta, desobediencia, resistencia a los adultos… y es cuando los padres se ponen en situación de alarma y deciden buscar ayuda.

Cuando les preguntas a los padres cómo es su relación tras la ruptura, en la mayoría de los casos, no es buena y apenas hay comunicación. Esto es un error en el afrontamiento de la ruptura, porque los hijos además de pasar por su propio estado emocional no encuentra explicaciones a los cambios tan drásticos que de repente se producen por parte de sus padres.

Por ello, son los padres los principales agentes de cambio:

  • Cambio en cuanto a la manera de llevar una ruptura sentimental.
  • Cambio en cuanto al apoyo en la expresión emocional de sus hijos.
  • Cambio en cuanto a la vivencia de su emoción saludable tras la ruptura (tristeza y no rabia como ocurre en la mayoría de los casos)
  • Cambio en cuanto a la hora de tratar la nueva solución con los más pequeños

Estos y otros cambios deben plantearse los adultos para que sus hijos tras su separación sean capaces de asimilar la nueva situación de la mejor de las maneras posibles.

Y por supuesto, buscar ayuda profesional lo antes posible para que ayude a las familias a afrontar estas situaciones tan complejas.

Para finalizar me gustaría deciros que “ Se separan los padres y no los hijos” y que ante una separación hay que pensar siempre en los hijos y en cómo la conducta de los adultos va a influir en los niños.

Muchas gracias por leerme,

M.Carmen Alonso
Psicóloga y directora de Apoyo Centro de Psicología

No se han encontrado comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.