El mar de las emociones

Una nueva forma de educar

Hoy en día son muchos los niños y adolescentes que presentan fracaso escolar y no consiguen los resultados que les gustarían.

La manera actual de educación que todavía predomina en la mayoría de los colegios e institutos se ha quedado obsoleta, resultando poco motivadora para los niños de hoy en día.

Aprender los contenidos básicos es fundamental, pero la manera de hacerlo es lo que podemos cambiar.

Es importante introducir mecanismos diferentes a los actuales: más creativos, manipulativos, de búsqueda de información, donde los alumnos se muestren con más entusiasmo y con una actitud más predispuesta para el aprendizaje.

El refuerzo positivo en el aula es la base para generar cambios en los niños, resaltando lo bueno que tiene cada uno y aprovechando el potencial de cada niño para sacar la mejor versión de cada individuo.

Cada niño o adolescente destaca en un área o hobby y eso es lo que hay que aprovechar. Si un niño es bueno en el fútbol hay que hacer que potencie ese punto: pedirle que haga redacciones sobre ello, que invente historias, que cree entrevistas, que resuelva problemas…  y además una vez que lo haga reforzarle por ello.

Al mismo tiempo hay que educarles en educación emocional, dotándoles de maestros-innovadoresherramientas de autoconocimiento, regulación emocional, automotivación, empatía y habilidades sociales, para crear de esta manera individuos felices, con seguridad en sí mismos, capaces de afrontar las situaciones que se presentan en su día a día, no solo académicas sino también personales y sociales.

Como educadores podemos introducir poco a poco en el aula cambios e ir viendo los resultados que nos vamos encontrando y como padres podemos trabajar desde casa en el refuerzo positivo.

Y no olvidarnos nunca que . Si un niño no dispone de esto no lo duden y busquen ayuda para trabajar sobre ello.

Para finalizar os dejo un texto de Pau Casals.

“Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y único del universo,
un momento que jamás volverá…
¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos?
Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro,
Que París es la capital de Francia.
¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son?
A cada uno de ellos deberíamos decirle:
¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla.
Eres único. Nunca antes ha habido otro niño como tú.
Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus dedos,
Con tu manera de moverte.
Quizás llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven.
Tienes todas las capacidades.
Sí, eres una maravilla.
Y cuando crezcas, ¿serás capaz de hacer daño a otro que sea, como tú, una maravilla?
Debes trabajar – como todos debemos trabajar – para
Hacer el mundo digno de sus hijos”

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